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Nací mujer

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Malditas sean las épocas que exigen compromiso»

 Félix Chacón.

 

No nací para ser buena hija, tampoco buena madre. Mucho menos buena esposa. No nací con el fuego en el vientre para apagarlo cuando incomoda. Ni con piernas fuertes para cruzarlas, sentarme recta y hacerme pequeñita.  Tengo voz y rostro, tengo nombre. Ardo cuando las miradas lascivas de animales impúdicos me atraviesan.  Tiemblo cuando sus manos se atreven a rozarme.  Grito con rabia si, sin ningún pudor, se justifican. No es para tanto, defienden entre movimientos de cabeza.  No es para tanto. Nací mujer.  Y crecí a pesar de que alzando mi cabeza irritase a salvajes que han sido criados en un mundo en el que se les aplaude.  No conocen el consentimiento.  Mucho menos el consenso.  Nací mujer y como tal me levanto.  Reivindico a aquellos que en vez de hacerse manada, señalan y castigan al agresor.  Sonrío al cruzar miradas en calles llenas de trazos morados.

 

Nací mujer, y me consideraron mero elemento de contemplación, complacencia y deleite

 

Nací mujer y por lo tanto resistente.  He vivido en un vaivén constante sin siquiera mostrar una mueca.  He permanecido estática sobre la inestabilidad de no ser reconocida sujeto.  Nací mujer, y me consideraron mero elemento de contemplación, complacencia y deleite. Y a pesar del recelo he amado con todo mi ser a aquellos que se saben mis iguales, que han desaprendido lo que se les grabó de forma metódica al nacer.

 

He observado a las mujeres de mi vida encogerse, doblarse. Pero también las he visto erguidas, disfrutando de su condición

 

He observado a las mujeres de mi vida encogerse, doblarse. Pero también las he visto erguidas, disfrutando de su condición con la fuerza de un huracán. Las he visto reír. Celebrar aquello de lo que nunca han renegado. Saberse compañeras, hermanas, nunca rivales, recuperando de la mano aquello que no debió ser arrebatado. Nací mujer, y sólo siéndolo comprendo que en el momento preciso en el que comencemos a ser conscientes de nuestra fortaleza, nadie podrá ser obstáculo.

Escrito por:
Marta González

 

 

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