Reconocer y aceptar que estamos tratando con personas tóxicas es el primer paso para no caer en sus redes y podernos proteger. Nos cuesta muchas veces dar este primer paso, nos cuesta reconocer que una persona que está cerca de nosotros la podamos llamar de este modo: tóxica.
Muchas veces nos ocurre, por lo menos a mí si, que al principio tomamos sus «toxicidades» como «prontos» que nuestro amigo exterioriza en la relación y nos decimos: pero.. él/ella, no es así.
Estamos confundidos, él/ella es una persona tóxica. El término nos puede resultar duro, pero le pongamos el calificativo que le pongamos, la verdad es que nos estamos relacionando con alguien que nos produce casi siempre malestar. Son persona que tienen por característica principal, la falta de empatía. Y así, es difícil entablar una relación de amistad o de algo más… y no «perder» en ella porque no valora nuestras emociones. Le da lo mismo lo que produzca en nosotros su comportamiento, con tal de «obtener su resultado».
Rasgos que nos permiten identificar a una persona como tóxica
El egoísmo es el rasgo característico. Su falta de empatía les lleva a querer salirse siempre con la suya, ya que no les interesa los sentimientos de la otra persona.
Es el típico: «yo, yo… y siempre yo»
Es el típico: «yo, yo… y siempre yo». Para obtener lo que quiere de ti no le molesta manipular, o herir tus sentimientos con críticas o reproches.
No asume sus actos como propios
Otro de sus rasgos es el victivismo: Él/ella es perfecto, pero si algo hace mal… es culpa de otro. No asume sus actos como propios. Si desea una cosa y no la consigue, engancha sin más el rol de «pobrecito yo».
Cómo me libro de una persona tóxica
La separación es la forma más radical de no sentirse atrapada en la relación. Es decir: hasta aquí hemos llegado. Tú con tu vida y yo con la mía. Cortar por lo sano, que se dice.
Los sentimientos encontrados dificultan nuestra decisión
Así nos liberamos de continuar con alguien que de forma continuada vemos que nos causa daño. Es el modo de practicar nuestra autoestima: Nos merecemos una persona que nos estime y no una persona que solo nos quiera para su propio provecho. Las relaciones siempre son cosa de dos o más individuos y todos deben participar en el dar y recibir… No es una cuestión de aritmética, pero sí de sentido común. Muchas veces no nos resulta fácil ni clara esta decisión porque percibimos en nosotros sentimientos encontrados.
Otra forma de librarte de una persona tóxica es ponerle límites: Aprende a decir NO.
Decir no con convencimiento hace saber a la otra persona hasta donde puede llegar contigo
Decir no con convencimiento hace saber a la otra persona hasta donde puede llegar contigo. Y eso siempre es bueno para nuestra autoestima y para desarrollar unas relaciones de calidad, con las que nos sintamos a gusto.
Y por último vamos a Romper su juego: Romper su juego significa que no vamos a seguir dándole beneficios.
«hoy no puedo»
Si quiere criticar, que critique pero no conmigo. Si quiere seguir pidiendo favores sin que nunca haga ninguno, pues se corta el grifo: «hoy no puedo». Poco a poco se dará cuenta de que este tipo de relación no te interesa y se irá o aprenderá a comportarse de otra forma. Y tú te sentirás liberada de una relación que tal como se está produciendo te causa incomodidad como mínimo.