Hoy os traemos tres historias, tres vivencias, de tres mujeres que han querido colaborar con nosotros dejando sus historias como respuesta a la violencia sexual vivida en España y que los jueces se han negado a aceptar como violación. Os agradecemos vuestra sinceridad y nos hacemos eco de ella. Día a día somos testigos mudos, de situaciones que violan nuestros derechos como mujeres. Hay que poner el signo de «Stop» (¡para ya, degenerado!) ante cualquier situación machista que convierta a la mujer en víctima y luego en «verdugo».
Bueno desde piropos en la calle, hasta mi familia diciéndome que me tapara porque me iban a violar. No sé nunca he escuchado eso dirigido a un tio por parte de mi familia pero a las chicas si. Lo siento, pero nunca les he hecho caso. Tengo a todos bloqueados de mis redes sociales para que no me den la lata. Soy libre de hacer con mi cuerpo lo que quiera, sin miedo. Es MI cuerpo. Si ellos se quieren tapar e ir como monjas pues muy bien. Yo no, me gusta mi cuerpo, me siento bien con pantalones cortos o con un croptop, con transparencias y con un vestido ajustado.