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¿Qué es la inteligencia emocional?

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Significado de la inteligencia emocional

 

 

La inteligencia emocional es el conjunto de habilidades que tenemos para lidiar con nuestros sentimientos.  Se entiende que una persona con una buena inteligencia emocional sabe gestionar sus emociones.  No se deja llevar por ellas…, las conduce -como si de un coche se tratase- para que no irrumpan en su vida, desbaratando la consecución de sus objetivos.

 

Una persona con una buena inteligencia emocional sabe gestionar sus emociones

 

Fue, Daniel Goleman ​-psicólogo estadounidense- fue quien en 1995 popularizó con su libro “Emotional Intelligence” este término. Y las empresas, a través de su departamento de RRHH, lo empezó a tener muy en cuenta, a la hora de contratar a un candidato. ¿De qué les sirve un empleado, con un buen o muy buen curriculum, si pierde «los estribos» al tener que solicitar una tarea a un subordinado?  De poco o de nada, sólo provocará situaciones que generen estrés.  De ahí la importancia de la inteligencia emocional.

 

¿Tenemos todos inteligencia emocional?

 

La inteligencia emocional está en nuestro cerebro

 

Sí, todos la poseemos, pero no todos somos capaces de utilizarla con igual destreza.  La inteligencia emocional está en nuestro cerebro. Es la combinación de los impulsos más primarios,  (los registros más antiguos de memoria que poseemos) y que nos han ayudado a sobrevivir en este plantea:  ¿quién no ha sentido miedo?; con nuestros aprendizajes racionales: «puedo cruzar la calle, el semáforo está en verde.  Los coches que veo, no me atropellarán»

Como utilizamos la inteligencia emocional

Sentir miedo es humano y animal al mismo tiempo.  El animal tiene dos respuestas:  huir o atacar.  Y está bien.  ¿Pero el hombre dispone sólo de estas dos opciones?  NO.  El hombre cuenta con la razón, y aquí es donde entra la inteligencia emocional.   Este concepto nos propone que eduquemos a nuestro cerebro para que nos envíe informaciones válidas para el momento que vivimos.

 

Vivir el momento presente, no significa, caer sobre el otro con todo el arsenal de nuestra personalidad

 

Muchas veces pensamos, que vivir el presente es permitirnos mostrar de forma impulsiva lo que pensamos o sentimos.  La inteligencia emocional no va por ese camino.  La inteligencia emocional nos alerta de que en nuestro mundo contemporáneo debemos prestar atención a la combinación de sentimiento y razón. 

Vivir el momento presente, no significa, caer sobre el otro con todo el arsenal de nuestra personalidad.  Vivir el momento es actuar desde ti, y actuar desde ti, puede implicar considerar que no es el momento idóneo para exteriorizar lo que te hierve por dentro.

 

¿Utilizar la inteligencia emocional nos lleva a reprimir nuestros sentimientos?

 

Nuestros sentimientos están ahí para alertarnos

 

No.  Nuestros sentimientos están ahí para alertarnos.  Pero no siempre nuestros sentimientos están actualizados.  Podemos vivir una situación que nos dispare un sentimiento antiguo.  Un sentimiento que nuestra memoria guarda y del que casi no somos conscientes y…  ¡Plas..!, entra en acción, sin control, y toma el mando sin considerar si es oportuno o no, en la situación presente que vivimos. 

 

¿Tenemos que dejar de expresar lo que sentimos?

Elegimos el momento y la forma de expresarlos

 

No.  Pero sí podemos elegir el momento y la forma de expresarlos. Además, la mayoría de las veces si no lo alimentamos, ese sentimiento negativo pierde fuerza y al cabo de un rato nos preguntamos:  ¿que me hizo enfadar tanto?   Para no alimentar un sentimiento que nos hace daño, es bueno distraerse con otra cosa: ver una “peli”, dar un paseo, vamos… ¡poner a funcionar nuestra mente con otra actividad!.

 

Áreas de la vida en donde aplicar la inteligencia emocional

La Pareja:  Convivir con una persona, nos pone a prueba todos los días.  Utilizar la inteligencia emocional nos ayuda a evitar fracasos.  Expresar nuestros sentimientos buscando un buen momento o hablar de un tema pendiente, cuando lo veamos oportuno “es tener en cuenta al otro” y de eso se trata, porque cuando no vivimos solos “el otro” forma parte de “mi yo”

Los hijos, las amistades…  Vivimos en comunidad… y no ser “una trompa de pensamientos y sentimientos”, es sentir consideración por uno mismo y por el otro.

 

Manejar los enfados, es saber amar

 

El trabajo:  las empresas, valoran tanto la inteligencia emocional como el currículum académico.  Ser dueños de una personalidad, que realce nuestros logros de estudiantes, seguro que nos lleva a vivir de una forma más positiva nuestro trabajo.

 

Conclusión

Esta visión de cómo exteriorizar nuestros sentimientos y pensamientos no es nueva, Aristóteles ya la expresó de la siguiente forma

 

Enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto.

 

En definitiva, saber enfadarnos o saber amar, una labor de toda una vida… pero, pasito a pasito se recorre el camino.

 

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