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Cómo puedo poner mi vida en orden

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Muchas veces nos preguntamos, ¿cómo puedo poner mi vida en orden? Nos decimos a nosotras mismas:  “no puedo seguir así, tengo que ordenarme”  Es un imperativo.  Nos exigimos un nuevo orden.  Porque si estas viviendo es, que ya posees uno.  Muchas veces no vemos algo tan sencillo como eso:  El orden con el cual vivimos.  Y todo orden es una rutina.  Lo que te estás pidiendo es una rutina diferente a la que ya posees. Te pones nervioso porque dejas todo para el último momento, procrastinas constantemente.

 

¿Por qué te pides un nuevo orden?

El nuevo orden, se percibe como necesario porque con el que se tiene, se piensa que «no se saca las cosas a delante” como nos gustaría.  O, simplemente porque oyes a tu alrededor la famosa frase de: ¡que desordenada eres!, No vivas tu desorden como una exigencia de los demás.

El orden y el desorden son apreciaciones subjetivas.  Distintas personas viendo lo mismo, lo pueden interpretar como orden y como desorden.  Depende de los niveles de perfeccionamiento que se exijan.

 

El orden y el desorden son apreciaciones subjetivas

 

Piensa qué necesitas organizar

Pensar en organizar mi vida, es no decir nada.  Como en todos los temas, definir claramente el objetivo que quieres conseguir -en la nueva organización de tu vida- es básico.

 

Una estructura rígida e inamovible, no es orden

 

El orden forma parte del rendimiento, por lo tanto, una primera pregunta es: “¿En que área de mi vida quiero rendir más?

Y la segunda, es sentir las causas que han contribuido a que ese área la veas  con falta de orden.

El orden no significa:  una estructura rígida e inamovible.

 

Causas que nos hacen pensar que necesitamos un orden distinto

El estrés, es una de ellas.  Hay momentos en la vida que que nos llegan más tareas a realizar de las que estamos habituados, y lo vivimos con agobio porque nos parece que no llegamos a todo.

Los sentimientos negativos, es otra.  Si vivimos un momento bajo, suele ser común dejar las “cosas para mañana” y !claro!, un día detrás de otro al final exclamamos: “¡dios mío: que desorden!, no puedo seguir así” 

Hay libros, actuales como los de Marie Kondo o Meik Viking, que tratan este tema desde la perspectiva de que el orden tiene como finalidad el bienestar.

 

La concentración es importante

Cuando vivimos estrés o pensamientos negativos, nuestra mente suele viajar sola…  No se para el tiempo suficiente en una tarea.  Por lo tanto hay que tener en cuenta que terminar la tarea que se comienza es vital y si se presenta otra, es bueno tomarse unos minutos para priorizar cuál es la más importante y realiza;  pero sin tener la sensación de posponer.  No hemos pospuesto, solamente hemos tomado una decisión.

 

El orden entraña disciplina

Para la decisión de volverte a ordenar, es necesario adoptar hábitos nuevos, medios que ayudan a conseguir «eso que se quiere conseguir» y hacerlos nuestros, significa, que entramos en una disciplina con la que se tiene que ser honesto, como:

.- Listas de tareas

.- Agendas

.- Calendarios

 

Si comes: come; si te duchas: dúchate

 

Es decir, de forma anticipada, hacer una programación de lo que quieres realizar dentro de un periodo determinado de tiempo.  Y no mezclar tareas.  Si comes: come; si te duchas: dúchate; si lees un libro:  lee, hasta que tú decidas dejarlo.  Si preparas un informe: evalúa primero el tiempo que lleva, y después termínalo en el periodo que has establecido, si tomas un café con un amigo, dedícale su espacio…  Y antes de dormir…: Repasa lo que has hecho y has dejado de hacer.  Darse dos besos por lo logrado, parece tonto,pero hará que durmamos en paz.  Y…  dormir tranquilos nos prepara también para el siguiente día.

 

 

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