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Convierte los problemas en aprendizajes

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¿Qué es un problema?

Todos nos asustamos en el momento que oímos la palabra problema.  Ya desde niños se nos ponía el ceño fruncido cuando el profesor de “mates” nos decía:  “Hoy problemas”.  Asociamos esta palabra a algo difícil o muy difícil, y nada más lejos de la realidad.  El problema siempre tiene solución, si no: no es un problema.  Lo importante no son los problemas, lo importante es como te relacionas tú con la situación y convertirlo en un aprendizaje 

Actitudes ante el problema

A veces la primera actitud que tenemos cuando nos enfrentamos  a un problema es huir de el. 

 

Vivir la solución encontrada, es estar dispuesto la mayoría de las veces, a aprender cosas nuevas.

 

Una actitud de miedo, te lleva a una retirada precipitada, o, a un bloqueo o paralización.  Negar el problema no forma parte de la solución.

Una actitud vanidosa, consiste en que solucionas el problema pero siempre piensas que podías haberlo hecho mejor.

Una actitud orgullosa, en ella “te dejas la piel” antes de reconocer y aceptar la ayuda de otro.

Otra actitud es VIVIR los problemas como aprendizajes, es la lleve que nos abre a las soluciones.   No hay problemas, como  ya dijimos,   y vivir la solución encontrada, es estar dispuesto la mayoría de las veces, a aprender cosas nuevas.  Es entrar en un recinto nuevo.

 

Estrategias para encontrar soluciones

Condición importante para encontrar soluciones es estar abiertos.  Un problema puede tener varias soluciones y aferrarse sólo a una, puede ser lo menos inteligente.  Es importante ver los matices dentro de la solución que hemos elegido porque, esos matices que conlleva la solución, pueden volverse un problema adicional más adelante.

Otra condición, es que seamos capaces de distanciarnos del problema. Verlo con perspectiva, nos ayuda a no involucrarnos emocionalmente más de lo necesario.

Para esta estrategia nos puede servir:

Plantear el problema y sus soluciones por escrito.  Plantear bien el problema, es más importante que la solución (¡¡Ya lo dijo Einstein!!!!), porque soluciones puede haber varias y todas útiles

Relativizar el problema.  Nada es tan grande como nos puede parecer en un principio.  La vida no nos pone delante de un problema que no tiene solución. 

Viajar, separarnos físicamente de la situación problemática es bueno si ésta nos absorbe demasiado.  

No digo: «es que…», digo «podría»          

 

Cambiar su formulación.  Si, has leído bien.  Solemos empezar a hablar de un problema con la expresión “es que…” e igual te interesa saber que si cambias estas palabras por “podría”, la solución que te llega puede ser más real y menos teórica.  Piensa que vas a una fiesta.  Problema:  como me visto.  Si comienzas con:  “Es que no sé que ponerme”, “es que no tengo nada…”  ir a la fiesta se te convierte en una montaña a escalar PERO si te dices:  Para ir a la fiesta: “podría comprarme algo nuevo”, “podría ponerme el vestido rojo, no me he puesto hace bastante”…  Parece mentira, pero dentro de la formulación ya tienes una respuesta proactiva y el problema ya lo vemos con respuestas viables.

Tomar conciencia de que el problema no te toca a ti solucionarlo. Es decir, sabes del problema, lo ves, pero también sabes que la solución está en las manos de otro.  Obcecarte a solucionarlo tú, solo te puede trae “dolores de cabeza” y no la solución.

Y la última estrategia es:  no hacer nada.  Todos hemos dejado en algún momento los problemas descansando y nuestra mente parece ausente. 

Decisión y Acción: Fundamenta

 

No hay solución a un problema si no tomamos una decisión y la llevamos a la práctica

 

Decisión y acción van de la mano.  No hay solución a un problema si no tomamos una decisión y la llevamos a la práctica.  Y aquí entra el aprendizaje. La solución trae  implícitas nuevas estrategia de acción.  Tenemos que traspasar alguna puerta que no hemos abierto antes y entrar en un nuevo territorio desconocido para nosotros y hay que ajustar las leyes nuevas de ese “espacio” a nuestra experiencia.  Ese “ajuste” es precisamente el tiempo de aprendizaje y crecimiento, que toda nueva situación resuelta nos proporciona. 

Hay veces que nos puede resultar incordiante, porque nos llama a dejar maneras de pensar y actuar que nos resultan conocidas, y que nos han resultado bien antes pero para este problema no sirven y, hay que dejarlas atrás.

Solucionar nuestros problemas, día a día, es lo que nos permite vivir en el aquí y ahora y disfrutar de la vida.

 

 

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