¿Por qué no puedo parar de comer?
Hay muchas razones por las que no podemos parar de comer. Vamos a ver algunas de las razones más comunes para que esto ocurra.
La comida es un placer
¿A que muchas veces tenemos la sensación de no poder parar de comer un alimento? Eso es así porque el sabor nos es muy agradable. Y queremos seguir repitiendo ese placer que paladear el alimento nos proporciona, como por ejemplo el chocolate. A las personas que les gusta, igual, siempre tienen espacio para poder degustar una onza más o comer ese bombón que… ¿por qué se va a quedar en la caja?. El carácter de estas personas suele ser “guloso”, se resisten mal a lo que consideran que les proporciona placer y comer es un placer,
La comida no te sacia
Un segundo motivo es que hay alimentos, que como tal, no sacian. No nos proporcionan la sensación de estar llenos, pongamos por caso las pipas de girasol. Y por lo tanto no vemos, el motivo ni el momento, de dejar de comerlos y cuando nos damos cuenta tenemos dos platos llenos de cáscaras y nos decimos: no es posible que me haya pasado la tarde comiendo.
Sientes que te has vuelto adicto
Un motivo importante, y de este se encargan las industrias alimenticias, de agregar aditivos de sabor a los productos que consumimos. Estoy hablando sobre todo de los snacks, bolsitas que abrimos para compartir con unos amigos o mientras vemos un programa o leemos un libro y cuando terminamos una vamos al armario a ver si quedan más y ni nos damos cuenta que ya nos hemos «zampado» una.
Comes mucho por ansiedad
En nuestras sociedades ya no comemos sólo cuando tenemos hambre. Por lo tanto el acto de comer, se ha convertido en muchos de nosotros, en una rutina para llenar ratos de aburrimiento en vez de ser un comportamiento para quitar el hambre y nutrir nuestro organismo. Es decir, llenamos ratos de aburrimiento con comida.
En nuestras sociedades ya no comemos sólo cuando tenemos hambre
Comes por hábitos culturales
También tenemos que considerar los hábitos culturales en nuestra crianza. Es corriente que se asocie niños sanos a niños gorditos. Es corriente también que a los niños se les pida “cómetelo todo”, que no dejen nada en el plato y además, los mayores lo racionalizan, apoyándose en que hay hambre en el mundo. ¡Vaya!, que te culpabilizan del hambre ajeno, cuando por cualquier motivo no te quisiste terminar el plato que tenías delante.
Somos víctimas de nuestras emociones. Cubrimos los sentimientos negativos que tenemos con comida
Y luego está la siguiente razón, y es lo que más nos suele preocupar, el comer emocional. Somos víctimas de nuestras emociones. Cubrimos los sentimientos negativos que tenemos con comida. Nos disgustamos con algo… y a la nevera; nos dan una alegría y un buen chocolate con churros, mientras lo contamos, es ideal y si son tres churros en vez de uno: Genial.
Comes porque odias tu cuerpo
Y finalmente y más serio es cuando “odiamos nuestro cuerpo”, no lo queremos y de alguna forma hacemos por “verlo feo” y mediante “atiborrarnos” de comida, ya sabemos, que comer en demasía y en todo momento, contribuye a engordar y vernos gordos… no nos gusta y ya tenemos una razón más para “odiar más a nuestro cuerpo” y nuestro cuerpo se queja del sobrepeso, con diversas molestias adicionales, que nos hacen sentir peor y quererlo menos. En la mente de todos está: es un círculo vicioso, y ¡claro, lo es!.
¿Cómo dejar de comer compulsivamente?
Salir de este círculo conlleva observarse a sí mismo y conocerse. No disfrazar la verdad, que ya se sabe, con pretextos como: carezco de fuerza de voluntad, siempre me ha gustado comer, a los hombres les gusta “palpar”, las mujeres nos prefieren “fuertes”, no tengo por qué seguir la moda. Hago lo que me gusta.
Para salir de este círculo vicioso, se necesita disciplina
Y para salir de este círculo vicioso, se necesita disciplina. Esta palabra está muy demeritada en nuestra sociedad pero la disciplina es necesaria para terminar con cualquier círculo vicioso, incluida la comida. Ponernos metas que cumplamos a rajatabla es prioritario y esencial para dejar de comer compulsivamente.
Primero, tenemos que realmente querer, querer dejar de comer de la forma en que lo estamos haciendo y luego y cumplir los objetivos que nos hemos autoimpuesto. Objetivos reales y prácticos. Por ejemplo ir sin dinero y así evitar la compra de productos que se antojan en el momento. No meter en el carrito de la compra productos que no necesitemos y con esto y otros recursos seguro que terminamos con nuestra sensación de no poder parar de comer.