¿Qué te hace sentir vivo?
Hay miles de deportes pensados para hacernos sentir vivos. Todo aquello que pone a tu corazón a mil y te crea esa sensación de adrenalina que provoca que nos sintamos vivos, libres, llenos. Nos volvemos adictos a esa sensación, a sentirnos de esa forma. En definitiva, somos adictos a sentir que estamos vivos. Porque a final del día, lo estamos, ¿no? Y no hay peor sensación que sentir que no lo estamos, cuando nos han dado esta maravillosa oportunidad de vivir.
A veces cuesta tener estos sentimientos, y los provocamos a través de actividades peligrosas que aceleran nuestro corazón y nos ponen en modo “peligro”. En ese momento sentimos que estamos vivos porque, como especie, siempre lucharemos por mantenernos con vida. Tu mente percibe que está en peligro y trata de evitarlo. Por eso, en ese momento, es cuando más en conexión contigo te sientes. Pero no necesitas poner tu vida en peligro para sentir que esta vida tiene sentido, para sentir que estás vivo. Hay formas mucho más sanas y naturales de conseguirlo.
¿Por qué sentimos que estamos vivos?
Todo se basa en las emociones y en los sentimientos. En ser conscientes de que podemos sentir. Cualquier cosa que te produzca sentimientos te hará sentir que estás vivo. No importa lo que sea. El enamoramiento es uno de los ejemplos más claros, y por eso hay personas que saltan de relación en relación, buscando esa primera sensación, adictos a ese subido de adrenalina que experimentan cuando conocen a una nueva persona.
Pero no solo eso, ver aun niño pequeño sonreír, darle un abrazo a tu madre… si estás en contacto con tus sentimientos, cualquier pequeña acción te lo hará sentir.
-Viajar
Viaja a un nuevo lugar, en donde todo sea distinto. Un lugar exótico que despierte todos tus sentidos. Escucha a personas hablar, presta atención a cómo hablan, a como modulan la boca, a los pequeños rasgos en sus caras y su forma de gesticular. No les entiendes al hablar, pero sabes como se sienten porque estás prestando atención, te estás fijando en ellos, en los pequeños detalles. En como achinan los ojos, como la comisura de sus labios se ensanchan cuando creen que han dicho algo gracioso y cómo se enrojecen cuando sienten vergüenza.
Conecta con las personas, descubre como se sienten. Sé capaz de sentir y empatizar con ellos, esto te ayudará a sentirte más vivo, sentirte en conexión con el resto de personas. Al mismo tiempo te sentirás más en conexión contigo mismo, te entenderás, te encontrarás.
-Escuchar música
Cuando escuches una canción, hazlo en silencio. Por la mañana o por la noche, no importa. Pero ponte a hacerlo con atención, hazlo en un sitio en el que estés a oscuras o con mucha luz. Eso no importa, pero intenta estar relajado y pendiente de lo que estás escuchando. Las canciones hablan de los sentimientos de otras personas, son pensamientos plasmados sobre papel y con una música que lo acompaña. Si eres capaz de escuchar con detenimiento una canción puedes ser capaz de conectar tus sentimientos con los de esa otra persona.
-Escribir
Es la forma más fácil de conectar con los demás y con nosotros mismos. A veces no sabes ni como te sientes no eres capaz de poner en palabras y menos de decírselo a otra persona. Estás en una especie de atontamiento mental del que no eres capaz de salir. Si alguien te pregunta: ¿Cómo está? Dices “ bien”. Lo dices sin saber muy bien por qué, sin pensarlo demasiado. En una respuesta que sale en modo automático, nada reflexiva.
Respondemos así porque a veces ni tan siquiera sabemos cómo nos sentimos y es lo primero que nos sale.
Escribir nos ayuda a expresarnos, a sincerarnos con nosotros mismos, a ser capaz de decir como nos sentimos sin tener miedo de la reacción de los demás. Leer lo que otros escriben nos ayuda a conectar con sus sentimientos e identificar los nuestros propios.
-Ser productivo
Tener objetivos es algo muy sano y humano. Tenemos motivaciones y cosas que queremos lograr. Objetivos que nos hacen levantarnos cada día de la cama con un objetivo claro de lograrlos.
Cuando somos productivos y conseguimos hacer lo que queremos, sentimos una satisfacción con nosotros mismos que nos hace sentir vivos y con un propósito. Por eso es tan importante fijarse objetivos y llevarlos a cabo. Cuando nos fijamos muchos objetivos que no somos capaces de cumplir nos sentimos como que no somos capaces de terminar de hacer lo que nos proponemos, y eso hace que los sentimientos que nos vengan sean negativos. Intentaremos detener estos sentimientos porque nos hacen daño, con lo que terminaremos no sintiéndolos.
-Ganar
Ganar también nos hace sentir bien. No es malo ser ambicioso. Ganar nos hace sentir bien con nosotros mismos, nos hace pensar que vamos un paso por delante de nuestros objetivos, que lo estamos logrando. Es bueno, que siempre sea con un objetivo claro de mejorar nosotros mismos y no porque otra persona pierda.
-Hablar delante de mucha gente
Cuando hay mucha gente escuchándonos, nos entran los nervios típicos que entran antes de una actuación. Si hay mucha gente los nervios se intensificarán, y nuestro nerviosismo también.
Aprovecha cada pequeña ocasión para hablar en público, levanta la mano cuando pregunten si alguien tiene alguna pregunta, arriésgate a hacer el ridículo.
Pregunta esa pregunta que nadie hace, quizás por vergüenza. De esta forma te muestras tal y como eres, sin miedos, conectas con lo que estás pensando y con el resto de personas que están pensando lo mismo.
-Levantarse al lado de alguien a quien quieres.