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En el amor, mejor arriesgarse, que arrepentirse

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Esas escenas románticas que vemos desde que somos pequeñas, esas escenas en las que llegas en el último momento al aeropuerto para decirle a esa personas todo lo que significa para ti, hacerse miles de kilómetros para poder decir esos que llevabas guardado y no podías decir.

Escenas en las que vemos que hay dos personas que se atraen, hay química, las chispas saltan. Se puede ver en la forma en la que él la mira a ella y en la que ella le mira a él. Lo vemos en las conversaciones e indirectas. En las películas es muy fácil tirarse de los pelos al ver de la forma tan absurda que están actuando los actores. ¿Por qué? ¿Por qué no se lo dices? ¿No ves que es obvio? ¿No ves que quería decírtelo?

Esas escenas que tanta rabia nos dan, se dan en el mundo real. Dos personas enamoradas, de verdad, desperdiciando el tiempo sin decirlo. Estar con otra persona a la que no quieres por no decirle como te sientes de verdad a la persona por la que tienes sentimientos. Los dos sin hacer nada, sin lanzarse, con miedo de dar el primer paso. Absurdo, ¿verdad?

En la vida hay que arriesgar, porque todo lo que merece la pena se consigue arriesgando, saliendo de la zona de confort. Y en el amor, hay que arriesgar todavía más. Hay que dejar de lado el ego. Si tu te das cuenta de la forma tan absurda en la que os estáis tienes que ser la que tire la primera piedra, la que se lance a la piscina.

Piénsalo en serio, ¿tan importante es el ego? ¿tan importante es demostrar cómo te sientes? ¿te deja eso por debajo de alguien?

En absoluto, lo único que demuestra es que eres una persona que sabe lo que quieres, que luchas por ello. Si dice que no, a otra cosa, pero tú has hecho lo que tenías que hacer. Y es que lo triste de esto, es que quizás el te dice que no, pero no porque no sienta lo mismo, te dice que no porque no está preparado a arriesgar, a saltar, a luchar por lo que de verdad quiere. Pero tú sí, y mereces a una persona que también lo esté.

 

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