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Cómo ir de rebajas y no morir en el intento?

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Sí, han empezado las rebajas. Después de unas semanas de gastos a doquier y hacer regalos a tutiplén llega el momento de cuidarnos un poco a nosotras mismas y hacernos algún que otro regalo, si es que no lo hemos hecho antes.

¿Que mejor momento para esto que las rebajas? Las rebajas es como ponerle la guinda al pastel de las Navidades, terminar estos días con un broche de oro, ¿o no?

Comprar en rebajas es toda una ciencia. No es fácil y en estos días nos encontramos con personas de todo tipo. Están quienes se apuntan cada prenda a lo largo del invierno y están a primerísima hora para ser los primeros en entrar a la tienda de turno y hacerse con ella cueste lo que cueste. En esta misma categoría están los más perezosos, que hacen esto mismo desde la comodidad de su hogar, delante del ordenador y preparados con un café en mano y un subrayador para ir tachando cada trofeo conseguido. Son perezosos, pero listos.

Están los que van con la calma, y si cae algo, que caiga, y los que pasan en absoluto y la palabra rebajas es sinónimo de alergia. Estos últimos estarán este día en su casa o lo más alejado posible de todo lo que tenga que ver con esta palabra. (Todavía más listos que los anteriores)

Y es que no me extraña, es bastante agobiante entrar en tiendas en las que no cabe un alfiler, no poder andar ni ver nada en condiciones porque todo está por el suelo y tener que pelearte con varias señoras porque quieren la prenda que tú has cogido antes, y que, que quede claro, ya tienes en la mano. Hay personas a las que se les nubla la vista y no entran en razón cuando se trata de comprar ropa en rebajas.

Lo entiendo. La economía no está para tirar cohetes y a todo el mundo le alegra un dulce. Comprar algo a un precio inferior de lo que estaba el día anterior da una especie de alegría, como que has hecho algo bien. Es una especie de bienestar interior que te recorre cada vez que piensas en todo lo que te has ahorrado. 

Eso sí. También ocurre lo contrario, y jode una barbaridad cuando ves algo que habías comprado hace poco (porque no pudiste resistirte) y está ahí, en rebajas. ¿Cómo? En el mismo huequecito del que tu lo sacaste. Lo miras y la rabia que te entra es horrible, como si te hubiesen timado. Lo peor es que no sé cómo se las apañan para poner siempre a un mayor descuento las prendas que tu ya habías comprado previamente. ¿Dónde está la cámara oculta? ¿Puedo poner una hoja de reclamación?

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