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¿Por qué algunas personas son adictas al sufrimiento?

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Dejar de sufrir solo depende de ti 

Piensa en lo cierto o en lo falso que hay en esta afirmación.  Si tu respuesta es “falso” puede que te encuentres dentro de esas personas que son adictas al sufrimiento.

Pensar que podemos evitar el dolor es infantil, no real.  En la vida el dolor es inevitable al igual que la alegría pero el “cómo vivíamos esa situación dolorosa” hará que el sufrimiento aparezca y que nos resulte más difícil salir de él.  Dejar de sufrir solo depende de ti 

Si te gustan los melodramas, donde la protagonista vive situaciones donde continuamente se lamenta, se queja y entra en sentirse víctima de todo lo que le sucede tienes muchos bonos para pertenecer al grupo de los sufrientes.

Pensamientos del tipo de: «el mundo me odia», «todo lo malo me pasa a mí» o «no hago nada bien” tienen la habilidad de meternos en el círculo social de los adictos al sufrimiento.  Y ya sabemos que el que es adicto a algo, busca saciar su adicción.  El que es adicto al sufrimiento, quiere sufrir aunque su parte racional diga que no.  Por lo tanto muchas veces las personas sufren por dentro sin dejarse exteriorizarlo ya que su racionalidad le impide expresarlo.

Somos nuestros peores enemigo cuando trasformamos el dolor en sufrimiento.  El dolor es sano y vivirlo y expresarlo en nuestra vidas es necesario, nos hace humanos.  Pero llevarlo a sufrimiento es insano y nos impide disfrutar y agradecer todo lo bueno que viene a nosotros.  No tenemos más que ojos para el dolor y no queremos ver que evitar el sufrimiento solo depende de nosotros.  Nadie sufre “eternamente” si no se empeña en ello. 

 

Adicta a sufrir por amor

Sufrir por amor es algo que nos han inculcado desde pequeñas.  Hasta igual lo hemos vivido en nuestros hogares.  Ver sufrir a la madre y ver como seguía conviviendo con alguien (en este caso nuestro padre) que no le hacía la vida fácil, era interpretado como un lazo de amor. También disney y sus películas vista en la niñez nos han introducido en este concepto de que el amor conlleva sufrimiento.

No es verdad.  

El amor puede llevar dolor.  Nos duele ver que nuestra pareja sufre por algo.  Nos duele, que igual no nos reconozca una virtud nuestra.  Pero sufrir en una relación porque el dolor sea la manera rutinaria de vivirla a través de desplantes o recriminaciones, eso no es vivir el amor. Eso tiene otro nombre y es el víctimas.  Es «sentirnos inferiores» y vivir como víctimas de una relación que nos desagrada pero como nos cuesta romperla, la disfrazamos de amor.  Es el peor de los autoengaños.

Y ya sabemos, salir del sufrimiento solo depende de nosotras.

 

 

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