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Cuando te das cuenta de que todo es temporal, empiezas a disfrutar

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Últimamente me he dado cuenta de que todo es temporal. No volveré a vivir el mismo segundo en el que escribí la primera palabra de este texto, no volveré a vivir el momento de mi primer beso en la plaza del pueblo, no volveré a llorar la misma lagrima que llore con la pérdida de mi abuelo (llorare muchas más, pero no esas lagrimas), no volveré a sentir los nervios de aquella primera vez, ni me volveré a quedar sin aliento recorriendo un campo de fútbol por estar en primera fila en el concierto del “El canto del loco”.  No volveré a querer como le quise a él, ni me volverán a hacer daño de la misma manera que me la hicieron (me harán daño pero no igual).  No volveré a vivir la ilusión de acabar la carrera de Comercio, ni volveré a sentirme tan pérdida como cuando de pequeña me perdí en el jardín.   No volveré a sentirme agobiada por un trabajo que no me gusta:  no volveré a llorar una noche entera por un tío que no merece la pena.  No volveré a sentir como aquella vez ni volveré a estremecerme como aquella otra.  No volveré a ser la misma que hoy y tampoco volveré a ser la misma que hace un año. Todo es temporal, ya sea bueno o malo.

 

No volveré a sentir como aquella vez ni me volveré a estremecer como aquel día.  No volveré a ser la misma que hoy y tampoco volveré a ser la misma que hace un año

 

Esto hace que quiera vivir este momento como si nunca fuera a volver, porque es así, nunca volverá. Nos pasamos la vida midiendo todo en tiempo, sin darnos cuenta de que el único tiempo que tenemos es el ahora, que el ahora nunca vuelve. Estoy cansada de futuros que no llegan, de pasados que atormentan y vivir ahogada en un presente que parece que no me pertenece. Debido a esto opto por el pensamiento de “Todo es temporal”. Si el momento de ahora es bueno, me encargare de disfrutarlo al máximo, de vivirlo con intensidad, reventando bombillas y haciendo que haya fuegos artificiales en el cielo. Si el momento es malo, me lo tomaré como un punto de inflexión para ser mejor, para aprender de los errores, del dolor, de lo oscuro. Todos necesitamos fallar para saber cuando acertamos, necesitamos pasarlo mal para saber lo que es una verdadera risa y necesitamos oscuridad para poder ver un bonito amanecer.

 

Si el momento de ahora es bueno, me encargaré de disfrutarlo al máximo, de vivirlo con intensidad, reventando bombillas y haciendo que haya fuegos artificiales en el cielo

 

Todo es temporal, incluso nosotros somos momentos que nunca volverán. Hace poco leí una frase que decía algo como “Se quien era esta mañana y también se que no es la misma persona que soy ahora mismo”. Todos cambiamos por momentos, evolucionamos cada minuto aunque no nos demos cuenta, y eso es realmente asombroso. No estoy de acuerdo con la frase “Has cambiado, no eres el mismo”. Claro que he cambiado, si no fuera así todos seguiríamos siendo la misma persona que éramos con seis años. No me gusta llamarlo cambio, sino evolución. La vida, los momentos, las personas son temporales, todo esta en plena evolución y por eso hay que vivir el momento siendo conscientes de que nunca vuelve.

 

Todo en esta vida es temporal, así que, si las cosas van bien disfrútalas porque no durarán para siempre.

Y si las cosas van mal, no te preocupes, no van a durar para siempre tampoco.

 

Escrito por:

Cristina Villalobos 

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