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No permitas que los miedos aparten tus deseos

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Nuestro miedo aparta los deseos que valoramos como “es una locura”.  Pero, ¿a que tenemos miedo?  Si lo pensamos detenidamente no tenemos miedo a emprender una acción nueva, lo que nos detiene ante la acción es pensar en el fracaso.  Pero el fracaso está en nuestra mente,  es una ilusión.  No pienso que exista la derrota total, como tampoco existe el éxito absoluto.  Movernos en estos pensamientos totalitarios es lo que nos impide comenzar cosas que deseamos y que dejamos en “el cajón de ya lo haré”.  Lo que sí existen son retos en el camino con los cuales debemos de lidiar.

Sentir miedo es bueno 

 

Si el miedo está en nuestra cabeza, es «paja mental»

 

Nos presentan el miedo como algo negativo, pero no es así.  El miedo es un sentimiento natural, lo compartimos con todos los seres vivos y está ahí desde siglos para alertarnos.  Es un sentimiento que se activa para decirnos que tenemos que ser conscientes de los recursos que tenemos que actualizar para llevar a buena meta nuestros deseos, pero no para paralizarlos.

El miedo lo sentimos en el cuerpo, es una sensación pero si el miedo está en nuestra cabeza, son los pensamientos limitantes que nos impiden la acción, eso no es miedo:  eso es “comedura de coco”, dicho de forma coloquial.  Son pensamientos que no nos dejan comenzar nuestro vuelo.

 

Pensamientos que se nos presentan como miedo 

Ver sólo lo negativo que nos puede ocurrir cuando queremos realizar nuestro sueño:  “Seguro que se ríen de mi”, “terminaré arruinado”,…

Utilizar adjetivos exagerados cuando pensamos en nuestro deseo:  “es una locura”, “en el fondo es una mierda”, “es para ricos”

Generalizar:  “A nadie le ha salido bien”, “nadie lo consigue”, “solo pasa en el cine”…

Utilizar este tipo de pensamientos entra dentro del sabotaje:  nos impedimos a nosotros mismos comenzar una acción que deseamos.  Nos negamos la experiencia y poner en marcha nuestros recursos como personas inteligentes que somos.

 

 Apartar el miedo

 

El miedo emoción que generamos para no salir de nuestra zona de confort

 

El miedo, nos  lo creamos o no, es la emoción que generamos, porque nos cuesta salir de nuestra “zona de confort”.  Es un sentimiento que justifica nuestra pereza a dejar lo conocido porque lo conocido, aunque no nos satisfaga del todo, nos ha permitido llegar a donde estamos. Y ya conocemos el refrán…  «más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer»  Seguro que es uno de los refranes que más limitaciones han generado y que menos han seguido las personas con ilusión y capaces de emprender. 

Comprender el miedo

Cuando analizas tu miedo, comprendes tu miedo y ya puedes salir de él.  El miedo deja de pertenecer al mundo de lo irracional. Y por lo tanto puedes encontrar soluciones adaptadas a la situación nueva que quieres vivir.

Imagina que nunca has hecho una tarta, pero quieres hacer una porque a tu pareja le gusta el dulce y alaba como repostera a su hermana:

Si comienzas por: 

Cuando se la dé, se reirá de mí.  Mejor comprarla en la tienda.

Seguro que me sale mal, no la he hecho nunca.  Mejor la compro en la tienda.

La comparará con la de su hermana y seguro que ella sale ganando.  La compraré en la tienda.

Quiero hacer la mejor tarta del mundo, soy muy buena repostera.  Pero hoy la compraré en la tienda.

El miedo, disfrazado de pensamiento está ahí.  Y la comodidad también…  Seguro que no te ha ido mal comprando las tartas en la tienda.  Pero tú deseas hacer la tarta, o hasta deseas competir con su hermana, igual te gusta la repostería…

Responsabilizarte de tus deseos, nos conduce a nuestra libertad para actuar.

 

El éxito solo se encuentra antes que el trabajo, en el diccionario

 

 El miedo hay que ponerlo en su lugar  

Ponemos al miedo en su lugar cuando expresamos claramente nuestro deseo y encontramos los pasos que nos llevan a realizarlo.  Buscar el éxito de un proyecto sin tener en cuenta el como lo vamos a lograr, es vivir una quimera.  El éxito solo se encuentra antes que el trabajo, en el diccionario.

Cuando ponemos el miedo en su lugar, es el momento de revisar nuestras renuncias, de actualizar nuestros antiguos anhelos.  De dirigir nuestra vida, conforme a nuestros deseos.

 

A nada en la vida se debe temer. Solo tenemos que comprender

Marie Curie

 

 

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